Tuesday, October 13, 2009

BALDOSAS

Por eso
busco
nombres
entre la hierba
Cómo te llamas?
le pregunto a una corola
que de pronto
pegada al suelo entre las piedras pobres
ardió como un relámpago...


P. Neruda
(Fragmento de 'Oda a la Sencillez')



Cae sobre la ciudad una pesada bruma gris y tibia, como aliento de un lánguido dios que fue olvidado hace tiempo. Nadie la percibe en un principio, pues es su aroma dulzón un placebo que susurra en los oídos de los desesperados y los tristes que "ha finalizado el día".

Ruedan por sus frentes las perlas condensadas del cansancio, brillan como miel sobre las pieles. Son todos imágenes perfectas de causas que ni ellos entienden.

Se escapan los cansados suspiros por las bocas entreabiertas. Se ha ido el sol. Han pisado los restos de su luz sobre las baldosas de esta metrópolis del prágmata.

Algunos corren, otros; espantados por haber finalizado sus idilios con las cuentas y los plazos, se quedan absortos frente a las pantallas que les muestran los saldos parciales de sus días.

Están todos ellos anclados a palabras que cercenan las ideas y las briznas que antes cubrieron los pastizales de sus alegrías. Son amantes masoquistas del reloj y el calendario.

Camuflados con sonrisas cronometradas y poses enmarcadas en plata y humo, se han vuelto prófugos del goce sencillo, prístino y fresco que contiene una simplona carcajada o una pregunta ingenua.

Han dejado todos de creerse sus respuestas a pesar de llevarlas marcadas en los labios y esparcirlas con sus lenguas en besos turbios que son en realidad firmas de pactos y sellos de transacciones más monetarias que de azar o fe.

Calculan, asientan.
Restan para sumar.
Toman dejando y dejan de tomar.
Se compran unos a otros. Son monedas. Son razas.
Son papeles apostillados por efigies construidas sobre pretextos.

Temen a la vacuidad de un trago de agua. Prefieren las burbujas en cristal a la eternidad de un mar. Caminan tras los muertos. Aman la sangre. Crían cánceres y lamentos. Tosen triunfos.

Yacen todos ellos sobre las camas blancas de sus vacíos existencialistas. Danzan para ellos mismos los pasos finales de la orgía del adiós. Es de noche y todos, en sus cubiles, se despiden de sí mismos. Mueren.

Reviven de mañana en horario de oficina.

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Crean día con día nuevos dioses, nuevos falos, nuevos edificios.

6 comments:

Dandy Golfo said...

y al terminar toda esa batalla, ese día a día, solo quedan débiles huellas, polvo.

Muegano. said...

"Han dejado todos de creerse sus respuestas a pesar de llevarlas marcadas en los labios y esparcirlas con sus lenguas en besos turbios..."
¡Qué fuerte! Felicidades, me gusta cómo escribes, porque entra por las vísceras y se reconcilia en la cabeza... ;)

Isaac Askenasi said...

- Son amantes masoquistas del reloj y el calendario
- Yacen todos ellos en camas blancas de sus vacíos existencialistas

Estas no son frases, son apuntes de una vida ruin

Erranteazul said...

Si tal fuera, descripción abrumadora de ciudad gris, dónd habrían quedado las almas en venta que aún pululan por sus calles, por sus barrios, por sus pestilentes riachuelos?

Yo quiero un alma...de esas...pero no puedo comprarla, o sí?

vanto y vanchi said...

Tus palabras me dieron ganas de bailar danzón.

Ni idea.

Pero bueno, nunca es tarde para checar la exposición, ¿no? Ja!

¿Todo bien, amigo?

Chobojo Master said...

Uno que otro, se escapa a tan apabullante paisaje, como en una pequeña, muy pequeña, danza de esperanza.
Un placer leerte.

Saludos y buena fortuna

Chobojo Master