"Deseó ser una hoja, como las hojas arrastradas por la corriente que pasaban junto a él. Muchacho-hoja, se alejaría flotando suavemente, flotaría y se internaría en un río, en un océano, en la gran correntada del mundo." Truman Capote, 'Other Voices, other rooms'
mientras tanto, me he buscado en rostros que no son míos,
te he buscado en el mío, en mis gestos, en mis arrugas,
te escuchado en las palabras de los demás y he sido sordo de mi instinto.
He querido ser palabra y he encerrado al niño,
la caverna en que habita tiene grabados con sangre a los muertos y a los idos,
en ella no hay nadie más que él, quien sufre las voces que yo nunca saco,
come de ellas, vive de ellas, se duerme entre ellas que son como serpientes...
Repta la angustia por encima de su cuerpecito y larvas de sueños se alimentan de sus lágrimas,
se marchita y pareciera haber vivido mil años,
ya no juega porque no se lo permito,
cuando habla cercena, porque su verdad es filoso cuchillo para la piel del hombre que soy...
Me caigo una y otra y otra vez sin oír nunca el estrépito.
Nunca volteo a ver cómo me veo.
Nunca te hago caso niño.
Conjugo el nunca en un sólo tiempo y lo siembro en un sólo espacio; el tuyo.
Te digo que te calles mientras escribo condolencias para otros y promesas para mí.
Te he golpeado tanto que ya me duele,
Sólo te he dado relámpagos, nunca linternas.
Te dejé morir para ser delfín de una corte podrida y pestilente.
Y me digo y te digo y nos digo: ¡basta!
y escucho y escuchas y escuchamos un susurro moribundo,
un crujir de semilla que late aún en el centro de un resquebrajado corazón...
Y te veo y me veo y nos veo...
Y es ahora justo cuando creo que es momento de dejar que nazca,
que sea espora, que vuele, que sea ala...
y es ahora justo cuando pido, cual ente olvidado...
que permita el destino me sea concedido el perdón...
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Estoy tratando... lo juro...