A todos... porque todos somos humanos.
Él le regaló un "somos"que fue para ella la más brillante de todas sus joyas.
Por días que vestían a los meses y meses que enamoraron a los años lo usó como un dije -justo encima del corazón-.
Ese "somos" como si fuera semilla germinó en la cabeza de una reina que apenas nacía, una de esas reinas que habitan castillos y enamoran caballeros, que crecen en páginas ilustradas con dibujos brillantes y dragones dorados.
A todas estas imagenes con páginas numeradas las llamo vida y las hojeó mil veces... Pero "Fantasía" es una mujer vestida de sueño y luz pero con dolor y lamentos como sangre y alimento....
Un día... el regaló un "seremos" que alguien más esta vez envolvería en su sexo.
Fantasía, hambrienta arremetio ofendida y al morder su cuello, no sólo encontró sangre, se dió un festín de alientos y además rompió el dije con el "somos" como centro.
Ella despertó al otro día sin nada en el cuello, sin siquiera un razguño.
Camino desnuda por el que fue un día castillo y hoy... sólo otro departamento.
No encontró coronas ni encajes. Se quedó desnuda.
Con el tiempo decidió mudarse al cielo. Habían llegado los seres que la llevarían. Lleno de nubes blancas con algo suave por dentro es el palacio en el que ahora vive esta reina que recién decidió convertirse en hada.
Ahora su vestido esta bordado de aislamiento.
*********************************************************
Son las tres de la tarde, falta una hora para el cambio de turno. Las enfermeras se preguntan que fue lo que pasó, "esta tan bonita", dicen algunas... otras sólo siguen su día sin detenerse a pensar. A diario llegan casos así. A diario. Pareciera que no existen más los cuentos.
Wednesday, January 24, 2007
Friday, January 19, 2007
NIÑA
Las flores se secan tarde o temprano, pero algunas durán años.
Tenía apenas unos meses cuando su llanto ya retumbaba no sólo en los cajones vacíos del ropero de su madre, también en los floreros, en las mesas, hacía temblar incluso cada ladrillo de la vieja casona que hace ya tantos años abandonaran todos.
Su llanto traía de nuevo los gritos de desesperanza y terror de los niños -hoy mayores- que encontraron a la anciana muerta. La ancianita que con su caída desde un segundo piso se llevó la llave y el mapa de regreso a la casona abandonada.
El llanto de la niña, más que nunca, más que nada, levantaba una polvareda tóxica con pedazos de recuerdo, piedritas amontonadas, vestidos nuevos, caballitos de plástico y los sueños de nueve niños a los que nadie fotografío juntos nunca.
Se escuchaba en el rumor del viento que en cada rincón los llamaba a todos recordándolos por su nombre, aunque cada uno olvidara entonces como es que se llamaba; para por unos momentos más continuar con lo que hacían.
Seguía llorando y cuando de repente decidía -porque sí, ya decidía- quedarse callada, el silencio que producía envolvía a todos, en aquél viejo departamento de pisos grises donde la luz era como un fantasma siempre sentado en su amplia estancia.
Con el paso del tiempo se acostumbraron al rumor y el viento dejó de llamarlos en cada espacio. Recordaron todos sus nombres y siguieron sus vidas creyendo que creían y llorando lo que no veían.
El grito de la niña -hermano del aroma- se quedó guardado en los alhajeros de madera y laca, entre las cuentas de los collares, fue hilo en los surcidos de las telas y el polvo de tiza que manchaba los vestidos. El aroma a su vez se volvió con el tiempo la cucharada en la taza de café negro y el motor de la máquina de coser, la llamada en navidad y la puntada inglesa en un suéter. Se volvió también la palabra "hermano" y mutó para terminar siendo un agudo "papá" tan pesado y aún presente, como lo fue su primer llanto.
Con el tiempo sus sonrisas abrillantaron lo contenido en las vitrinas de la abuela y lo colgado en los cuadros de la sala. Fueron quizá todas las explicaciones nunca dadas las que buscaron las palabras de un abuelo a quien nadie conocimos. Fue el aleteo de mariposas que levantó el polvo y que aún nubla los ojos, apaga las veladoras y corta las uñas a su hermana.
La niña se fue un día esperando una llegada.
Un reloj de manecillas que marcaría el aniversario de la primera de las despedidas.
Hacía tiempo que había dejado de llorar para enseñar a los demás como creer.
El dia de la llegada, explotaron los llantos y se cerraron los puños. Se bañaron las mejillas con brillantes lágrimas de esos nueve niños, y los niños de esos nueve niños y también de los niños que siempre seremos.
La niña se fue un día esperando una llegada. Abuelo. Niña.
*****************************************
Aún cuelga la foto con fondo azul donde usas un vestido rojo.
Aún cuelga el cuadro desde donde nos miras con lentes de armazón oscuro y corbata.
Aún y siempre.
Para los niños, y los niños de los niños. Y los niños que seguiremos siendo.
Tenía apenas unos meses cuando su llanto ya retumbaba no sólo en los cajones vacíos del ropero de su madre, también en los floreros, en las mesas, hacía temblar incluso cada ladrillo de la vieja casona que hace ya tantos años abandonaran todos.
Su llanto traía de nuevo los gritos de desesperanza y terror de los niños -hoy mayores- que encontraron a la anciana muerta. La ancianita que con su caída desde un segundo piso se llevó la llave y el mapa de regreso a la casona abandonada.
El llanto de la niña, más que nunca, más que nada, levantaba una polvareda tóxica con pedazos de recuerdo, piedritas amontonadas, vestidos nuevos, caballitos de plástico y los sueños de nueve niños a los que nadie fotografío juntos nunca.
Se escuchaba en el rumor del viento que en cada rincón los llamaba a todos recordándolos por su nombre, aunque cada uno olvidara entonces como es que se llamaba; para por unos momentos más continuar con lo que hacían.
Seguía llorando y cuando de repente decidía -porque sí, ya decidía- quedarse callada, el silencio que producía envolvía a todos, en aquél viejo departamento de pisos grises donde la luz era como un fantasma siempre sentado en su amplia estancia.
Con el paso del tiempo se acostumbraron al rumor y el viento dejó de llamarlos en cada espacio. Recordaron todos sus nombres y siguieron sus vidas creyendo que creían y llorando lo que no veían.
El grito de la niña -hermano del aroma- se quedó guardado en los alhajeros de madera y laca, entre las cuentas de los collares, fue hilo en los surcidos de las telas y el polvo de tiza que manchaba los vestidos. El aroma a su vez se volvió con el tiempo la cucharada en la taza de café negro y el motor de la máquina de coser, la llamada en navidad y la puntada inglesa en un suéter. Se volvió también la palabra "hermano" y mutó para terminar siendo un agudo "papá" tan pesado y aún presente, como lo fue su primer llanto.
Con el tiempo sus sonrisas abrillantaron lo contenido en las vitrinas de la abuela y lo colgado en los cuadros de la sala. Fueron quizá todas las explicaciones nunca dadas las que buscaron las palabras de un abuelo a quien nadie conocimos. Fue el aleteo de mariposas que levantó el polvo y que aún nubla los ojos, apaga las veladoras y corta las uñas a su hermana.
La niña se fue un día esperando una llegada.
Un reloj de manecillas que marcaría el aniversario de la primera de las despedidas.
Hacía tiempo que había dejado de llorar para enseñar a los demás como creer.
El dia de la llegada, explotaron los llantos y se cerraron los puños. Se bañaron las mejillas con brillantes lágrimas de esos nueve niños, y los niños de esos nueve niños y también de los niños que siempre seremos.
La niña se fue un día esperando una llegada. Abuelo. Niña.
*****************************************
Aún cuelga la foto con fondo azul donde usas un vestido rojo.
Aún cuelga el cuadro desde donde nos miras con lentes de armazón oscuro y corbata.
Aún y siempre.
Para los niños, y los niños de los niños. Y los niños que seguiremos siendo.
Monday, January 15, 2007
ENVOLTORIO
Necesitaba caminar.
Pensó en despedirse, pero eso lo haría demasiado obvio.
Abrió el tubo de dentrífico dejándolo así. Dejó la cortina corrida y la tapa del retrete arriba. La luz blanca se volvió azul al entrar por la ventana y se derramó sobre casi todo a su paso, pero esta vez no dijo nada, esta vez la luz decidió quedarse callada, sin hacer siquiera una mueca. No le habló.
Frente al espejo intentó una sonrisa que murió siendo un vago intento de un gesto débil -nonato-. Intento hacerlo al imaginar lo que diría ella al volver.
Cerrar o no la puerta del baño parecía la decisión más importante del día, al final ni siquiera recordaría responderla.
Entró en la alcoba y se encontró con sabanas blancas que sobre la cama se convirtieron en ese momento en el desierto más árido por el que jamás caminaría, un desierto que le hablaba reclamando cosas que se quedaron en el aire como tormentas de arena y sal.
Abrió el cajón del buró y sacó de él un dije de colmillo engarzado en una cadena de plata. Desprendió de la agenda la hoja que marcaba la fecha del día e hizó un envoltorio con ambos.
Lo guardó en la bolsa del pantalón.
Llevaba puesta una playera negra -la misma que llevaba aquel día de hacía ya cuatro años- , jeans y unos converse blancos. Un estambre color rojo en la mano izquierda como único accesorio que pesaba tanto y quemaba como un grillete al rojo vivo.
Se pusó perfume y no necesito guardar nada.
Bordados en los bolsillos iban los recuerdos de años nuevos, navidades y cumpleaños, de estrechez económica y desempleos. De mañanas y tardes, de avidez y de llanto.
Trato de dejar guardados cuantos buenos momentos podía, pero esas no son cosas que se pueden guardar en un cajón pues se terminan saliendo y cambiando de color, se mezclan en el ambiente dando a este un olor nuevo, incapturable y casi eterno.
Llamaron entonces a la puerta.
No abrió, ya no importaba, sabía que eran todos los remordimientos que esta situación podría causarle, eran ellos los que frenéticamente estaban queriendo entrar de nuevo.
Más tarde cuando salío; los espiritús de estos no hicieron más que pretender guardar silencio -como si este pudiera guardarse-.
Necesitaba caminar y entonces lo hizó.
Se fue un dia de mañana luminosa y tarde dorada.
Sin notas y sin maletas fue a encontrarse con quien en ese momento podía únicamente ofrecerle un boleto del bus y un pasaje con sabor a promesa -envuelto en una hoja de agenda con fecha de cuatro años antes-.
En la terminal, las manos se juntaron por debajo de las bancas. Espera silenciosa. Central. Casa.
Tal vez ya estaba en casa.
Pensó en despedirse, pero eso lo haría demasiado obvio.
Abrió el tubo de dentrífico dejándolo así. Dejó la cortina corrida y la tapa del retrete arriba. La luz blanca se volvió azul al entrar por la ventana y se derramó sobre casi todo a su paso, pero esta vez no dijo nada, esta vez la luz decidió quedarse callada, sin hacer siquiera una mueca. No le habló.
Frente al espejo intentó una sonrisa que murió siendo un vago intento de un gesto débil -nonato-. Intento hacerlo al imaginar lo que diría ella al volver.
Cerrar o no la puerta del baño parecía la decisión más importante del día, al final ni siquiera recordaría responderla.
Entró en la alcoba y se encontró con sabanas blancas que sobre la cama se convirtieron en ese momento en el desierto más árido por el que jamás caminaría, un desierto que le hablaba reclamando cosas que se quedaron en el aire como tormentas de arena y sal.
Abrió el cajón del buró y sacó de él un dije de colmillo engarzado en una cadena de plata. Desprendió de la agenda la hoja que marcaba la fecha del día e hizó un envoltorio con ambos.
Lo guardó en la bolsa del pantalón.
Llevaba puesta una playera negra -la misma que llevaba aquel día de hacía ya cuatro años- , jeans y unos converse blancos. Un estambre color rojo en la mano izquierda como único accesorio que pesaba tanto y quemaba como un grillete al rojo vivo.
Se pusó perfume y no necesito guardar nada.
Bordados en los bolsillos iban los recuerdos de años nuevos, navidades y cumpleaños, de estrechez económica y desempleos. De mañanas y tardes, de avidez y de llanto.
Trato de dejar guardados cuantos buenos momentos podía, pero esas no son cosas que se pueden guardar en un cajón pues se terminan saliendo y cambiando de color, se mezclan en el ambiente dando a este un olor nuevo, incapturable y casi eterno.
Llamaron entonces a la puerta.
No abrió, ya no importaba, sabía que eran todos los remordimientos que esta situación podría causarle, eran ellos los que frenéticamente estaban queriendo entrar de nuevo.
Más tarde cuando salío; los espiritús de estos no hicieron más que pretender guardar silencio -como si este pudiera guardarse-.
Necesitaba caminar y entonces lo hizó.
Se fue un dia de mañana luminosa y tarde dorada.
Sin notas y sin maletas fue a encontrarse con quien en ese momento podía únicamente ofrecerle un boleto del bus y un pasaje con sabor a promesa -envuelto en una hoja de agenda con fecha de cuatro años antes-.
En la terminal, las manos se juntaron por debajo de las bancas. Espera silenciosa. Central. Casa.
Tal vez ya estaba en casa.
Friday, December 01, 2006
REGALO
Lista de regalos para el que sería tu cumpleaños 29:
*La falange intermedia, falange de oro del dedo que tapa la arteria de la muerte.
*Una orquídea intravenosa.
*Semillas de pasiflora y valeriana.
*Un cuadro de amor.
*Las pezuñas de un ser mágico alado que jamás pisará la tierra.
*La bola de cristal a donde van los sueños de los niños muertos.
*El alma de las musas no natas.
*Labios nacidos en corteza de árbol estéril.
*El corazón y la voz del tiempo.
*Un dibujo hecho con sal.
*Sangre de los seres que parecen hologramas.
*Letras no escritas... contadas.
*Monedas en flor.
*Casa.
*Troncos de Tule dibujados en el aire.
*La canción que cantabas.
*El hielo de los corazones.
*La cama en que dormiríamos si no hubiera muerto antes de incluso nacer.
*Polluelos de halcón solar.
*Migajas bordadas en un vestido hecho de cielo.
*Recuerdo Eterno.
*Piel de oro.
*Un susurro guardado en el camafeo de un secreto.
*Todas las lágrimas, aunque no quieras pedirlas.
*Aire.
*Magia que perdura.
GRACIAS
Por todo lo que es, soy y somos aunque ya no pueda tocarte. Vous sommes un coeur.
GRACIAS ETERNAS
*La falange intermedia, falange de oro del dedo que tapa la arteria de la muerte.
*Una orquídea intravenosa.
*Semillas de pasiflora y valeriana.
*Un cuadro de amor.
*Las pezuñas de un ser mágico alado que jamás pisará la tierra.
*La bola de cristal a donde van los sueños de los niños muertos.
*El alma de las musas no natas.
*Labios nacidos en corteza de árbol estéril.
*El corazón y la voz del tiempo.
*Un dibujo hecho con sal.
*Sangre de los seres que parecen hologramas.
*Letras no escritas... contadas.
*Monedas en flor.
*Casa.
*Troncos de Tule dibujados en el aire.
*La canción que cantabas.
*El hielo de los corazones.
*La cama en que dormiríamos si no hubiera muerto antes de incluso nacer.
*Polluelos de halcón solar.
*Migajas bordadas en un vestido hecho de cielo.
*Recuerdo Eterno.
*Piel de oro.
*Un susurro guardado en el camafeo de un secreto.
*Todas las lágrimas, aunque no quieras pedirlas.
*Aire.
*Magia que perdura.
GRACIAS
Por todo lo que es, soy y somos aunque ya no pueda tocarte. Vous sommes un coeur.
GRACIAS ETERNAS
Sunday, September 03, 2006
DROP
a whole different world.
a whole different place.
the same drop of water.
wake up at night.
wide shut (close'em)
in a whole different world.
in a whole different place.
a whole different place.
the same drop of water.
wake up at night.
wide shut (close'em)
in a whole different world.
in a whole different place.
AGOSTO
Agosto trae cosas guardadas en envoltorios de tela color azul cielo. Comentarios en camafeos y versos en bolsillos rotos
Olores en letras doradas y brizna en el aliento. Agosto sabe a inicio y a fin... a réplica y a respuesta
Agosto fue carne negra y sangre tibia. Fue colmo y fue escena.
Agosto sabe a inicio y a fin.
Agosto me trajo y me lleva. Este agosto... aquel agosto.
Agosto es cristal murano color azul cielo que algun dia fue verde, verde como agua.
Me espanta y me lleva contigo... pero me espanta.
Olores en letras doradas y brizna en el aliento. Agosto sabe a inicio y a fin... a réplica y a respuesta
Agosto fue carne negra y sangre tibia. Fue colmo y fue escena.
Agosto sabe a inicio y a fin.
Agosto me trajo y me lleva. Este agosto... aquel agosto.
Agosto es cristal murano color azul cielo que algun dia fue verde, verde como agua.
Me espanta y me lleva contigo... pero me espanta.
Sunday, July 30, 2006
CEDRÓN

Otra vez es pan tostado y fruta.
Una pieza solamente.
Otra vez es de mañana en bata blanca. En cuarto blanco.
Desde la ventana puedo ver los gritos de los niños que van a la escuela elevarse por encima del árbol. Puedo oler los susurros de los amantes que se despiden de mañana. De los amantes que son clandestinos, que no avisan.
Este viejo edificio deja escapar muchas de sus voces. Las deja ir, pareciera que ya no le importa, como si fueran cualquier cosa, justo a esta hora del día y como aperitivo de tan apetitoso desayuno. Norma le grita a su madre, le pide ayuda, porque no quiere morir quemada. Norma nunca quiere morir quemada, ni por pura consideración con los demás inquilinos.
También justo antes de que suene la campana de las siete de la mañana, escucho los jadeos de la enfermera y el pasante. Sus voces suenan como a cansancio matrimonial y a morbo, a risa precoz y orgasmo de risa. Ese sonido se mete por la habitación y la llena, se queda todo el día y debo confesar que a veces... espero con ansia poder escucharlos.
Sólo se que sus nombres son Edgar y Otilia. Sólo sé que ella tiene mas de cuarenta y cinco y que siempre dice que nacio en el 70. Es todo lo que sé de ellos pero lo demás lo imagino.
Mientras ellos creen que miro perdido la ventana, me doy cuenta de como se tocan, detrás de mi. Tal vez piensen que no soy más que un mueble viejo y roído... pero los veo, siento lo que hacen y me uno a ellos sin que se den cuenta. Somos tres entonces. Aunque ellos no se den cuenta.
Luego como todas las mañanas, después de su jadeo y de los gritos de Norma tomo mi desayuno.
Pan tostado y fruta.
Sólo una pieza como siempre.
Té.
Sólo una taza como siempre.
Esta mañana fue cedrón. Es un té raro. Casi nadie sabe de él.
Pero a mi me sabe a mimos de abuela y polvorones dulces.
Sólo un polvorón como siempre.
Esta mañana también... sucedió algo que sabía que pasaría desde días antes.
Esta mañana se murío el gorrión que platicaba conmigo todas las mañanas.
El que me contó que Juan el novio de Clara... la del cuarto vecino en realidad no existió nunca.
El que me dijo que Edgar el amante de Otilia también tiene amoríos con una de las afanadoras.
Se murío el gorrión.
Sólo una vez se puede morir.
**********************************************************
Y lo miró desde la ventana... perdido.
Sunday, July 23, 2006
ASPIRINAS
Y de repente. No se hace. No se dice nada.
Afuera esta lloviendo de nuevo y comienzo a creerme que en realidad no me gustan tanto los días lluviosos.
Una vez me dijiste que un día sin sol no es día. Y yo refuté, grité, alabé entonces a los días de lluvia, grises con gotitas cayendo todo el día. Gotitas todo el día.
Una vez me dijiste que nunca nada cambiaría las cosas mejor que una plática larga y tranquila. Con palabras como aspirinas. Y que las rosas son una buena opción.
Un día me dijiste que me gustan las rosas. Y te dije que no. Y tu me dijiste que me gustan las rosas. Y yo te dije de nuevo que no.
Y de repente. Se pasaron los días.
Y no tengo, no tengo la historia de aquel al que dejaron una noche apenas con tres meses de vida.
Tampoco aquella del que muere de amor. Ni siquiera la que dice que me quedan pocos días... no las tengo, no tengo esas historias.
Pero duele raro... en el centro. Duele.
Me desperté pensando en lo frío que era el día.
Ya no son días tan fáciles. Tal vez es porque es un domingo por la noche (o madrugada de lunes).
O tal vez porque ya no tenemos esas largas pláticas.
Pero los días se pasaron.
************************************
Y tu me decías que me gustaban las rosas. Y yo decía que no.
Por eso ahora las vendedoras de rosas me espantan. Por eso no me gusta la ensalada sin aliño.
Por eso ya como yoghurt. Por eso me acuerdo de ti cada vez que veo color verde olivo.
Ayer dormí... pero no hice nada.
Sólo dormí...
Afuera esta lloviendo de nuevo y comienzo a creerme que en realidad no me gustan tanto los días lluviosos.
Una vez me dijiste que un día sin sol no es día. Y yo refuté, grité, alabé entonces a los días de lluvia, grises con gotitas cayendo todo el día. Gotitas todo el día.
Una vez me dijiste que nunca nada cambiaría las cosas mejor que una plática larga y tranquila. Con palabras como aspirinas. Y que las rosas son una buena opción.
Un día me dijiste que me gustan las rosas. Y te dije que no. Y tu me dijiste que me gustan las rosas. Y yo te dije de nuevo que no.
Y de repente. Se pasaron los días.
Y no tengo, no tengo la historia de aquel al que dejaron una noche apenas con tres meses de vida.
Tampoco aquella del que muere de amor. Ni siquiera la que dice que me quedan pocos días... no las tengo, no tengo esas historias.
Pero duele raro... en el centro. Duele.
Me desperté pensando en lo frío que era el día.
Ya no son días tan fáciles. Tal vez es porque es un domingo por la noche (o madrugada de lunes).
O tal vez porque ya no tenemos esas largas pláticas.
Pero los días se pasaron.
************************************
Y tu me decías que me gustaban las rosas. Y yo decía que no.
Por eso ahora las vendedoras de rosas me espantan. Por eso no me gusta la ensalada sin aliño.
Por eso ya como yoghurt. Por eso me acuerdo de ti cada vez que veo color verde olivo.
Ayer dormí... pero no hice nada.
Sólo dormí...
Wednesday, July 05, 2006
NIÑO MUERTO
Cuando se apagaron las luces de la otra casa supo que no quedaba mucho tiempo.
Pudo sentir como el último suspiro escapaba como niño asustado hasta perderse en la noche.
Pudo sentir el sudor frío corriendo por la espalda, pudo ser ese niño y sintió lo mojado del suelo en sus plantas.
Volvió a ser ese niño pero ahora sus dedos eran casi azules, de frío, ahora sus párpados eran casi transparentes, de miedo.
Casi pudo haber contado los pasos apresurados de ese niño escapando de sus espantos, y pudo ser también ese espanto que recorrió cada uno de sus nervios. Pudo ser entonces cada uno de esos nervios.
La espalda sigue fría.
Recordando, dió con la imagen del capullo saliendo de su boca, encontró también entre el polvo y los retratos antiguos una frase que nunca se borrará de la mente. Se dió cuenta que su voz aún tránsita por los libros a medio leer y los cigarros que se apagaron a la mitad.
Ese niño que es suspiro, casi azul, pero también blanco no irá a un lago de azúcar. Ese niño no se sentará más a la orilla de este a contemplar las palabras que balbucea el agua.
Cuando se apagaron las luces de la otra casa se dio cuenta de que el niño agonizaba. Su aliento -indiferente al aire- se mete por la nariz provocando a la boca como algodón de azúcar. El niño se esta muriendo pero ahora no importa.
Que se muera.
Ese niño del que pudo ser nervio y frío, se murió momentos después de que se apagaran las luces de la otra casa.
Y ahora por lo menos por algún tiempo, nadie habitará el sótano de sus pensamientos ni volará un cometa con la ventisca de sus palabras.
Ahora por lo menos... por algún tiempo.
*****************************************************************
A la mañana siguiente, despierta, con la espalda húmeda aún, pero con párpados ópacos.
Al menos por algún tiempo... despierta.
Pudo sentir como el último suspiro escapaba como niño asustado hasta perderse en la noche.
Pudo sentir el sudor frío corriendo por la espalda, pudo ser ese niño y sintió lo mojado del suelo en sus plantas.
Volvió a ser ese niño pero ahora sus dedos eran casi azules, de frío, ahora sus párpados eran casi transparentes, de miedo.
Casi pudo haber contado los pasos apresurados de ese niño escapando de sus espantos, y pudo ser también ese espanto que recorrió cada uno de sus nervios. Pudo ser entonces cada uno de esos nervios.
La espalda sigue fría.
Recordando, dió con la imagen del capullo saliendo de su boca, encontró también entre el polvo y los retratos antiguos una frase que nunca se borrará de la mente. Se dió cuenta que su voz aún tránsita por los libros a medio leer y los cigarros que se apagaron a la mitad.
Ese niño que es suspiro, casi azul, pero también blanco no irá a un lago de azúcar. Ese niño no se sentará más a la orilla de este a contemplar las palabras que balbucea el agua.
Cuando se apagaron las luces de la otra casa se dio cuenta de que el niño agonizaba. Su aliento -indiferente al aire- se mete por la nariz provocando a la boca como algodón de azúcar. El niño se esta muriendo pero ahora no importa.
Que se muera.
Ese niño del que pudo ser nervio y frío, se murió momentos después de que se apagaran las luces de la otra casa.
Y ahora por lo menos por algún tiempo, nadie habitará el sótano de sus pensamientos ni volará un cometa con la ventisca de sus palabras.
Ahora por lo menos... por algún tiempo.
*****************************************************************
A la mañana siguiente, despierta, con la espalda húmeda aún, pero con párpados ópacos.
Al menos por algún tiempo... despierta.
Thursday, June 15, 2006
PANEL
A Fito el Fauno

Estatura 1.72 mts. Ceja semipoblada. Ojos café oscuro. Tez blanca.
Cabello negro corto.
Y sigue mirando.
Estatura 1.79 mts. Ceja escasa. Ojos café claro. Tez morena clara.
Cabello negro corto.
Y sigue mirando.
Estatura 1.75 mts. Ceja semipoblada. Ojos café claro. Tez morena clara.
Cabello castaño claro.
La descripción no coincide con lo que está buscando. Nunca lo hizo.
Se sigue buscando en un panel en la estación de metro. Pero no sabe que tampoco se ha perdido.
Lee sobre los lugares donde han desaparecido, las señas y la ropa que portaban.
Busca en un suéter rojo y en una mochila café los rastros del niño que no se ha perdido.
Porque cree que buscando encontrará algo.
Pero no sabe que no se ha perdido.
En este bosque de metal, de luces neon que suplen a las luciérnagas, de pantanos sobre pavimento el sigue buscando. No lee la tierra, no huele el aire, busca en un panel, entre la tinta y las fotos borrosas.
Es el fauno, el que busca. Es el fauno que no sabe que no se ha perdido.

Estatura 1.72 mts. Ceja semipoblada. Ojos café oscuro. Tez blanca.
Cabello negro corto.
Y sigue mirando.
Estatura 1.79 mts. Ceja escasa. Ojos café claro. Tez morena clara.
Cabello negro corto.
Y sigue mirando.
Estatura 1.75 mts. Ceja semipoblada. Ojos café claro. Tez morena clara.
Cabello castaño claro.
La descripción no coincide con lo que está buscando. Nunca lo hizo.
Se sigue buscando en un panel en la estación de metro. Pero no sabe que tampoco se ha perdido.
Lee sobre los lugares donde han desaparecido, las señas y la ropa que portaban.
Busca en un suéter rojo y en una mochila café los rastros del niño que no se ha perdido.
Porque cree que buscando encontrará algo.
Pero no sabe que no se ha perdido.
En este bosque de metal, de luces neon que suplen a las luciérnagas, de pantanos sobre pavimento el sigue buscando. No lee la tierra, no huele el aire, busca en un panel, entre la tinta y las fotos borrosas.
Es el fauno, el que busca. Es el fauno que no sabe que no se ha perdido.
Thursday, June 08, 2006
LUZ
Feliz cumple Robbie!!!!

La luz que se filtra por la ventanas descubre.
Es como esa ola que peina la arena y deja desnudos al cielo los colores de esta.
La luz que entra por las ventanas descobija de madrugada. Enfría. Entonces... ingenuamente te cubres... como si la felpa fuese capaz de esconder tu soledad.
Y pasan horas en las que explicas cuanto ha cambiado tu vida... y la luz forma un halo como celeste, como de madrugada... un halo como de santo... de esos santos que te dan más miedo que tranquilidad... de esos santos de calcomanía y cara larga...y te preguntas porque ahora te contestas lo que antes ni siquiera cuestionabas...
Y la luz sigue entrando, embusteramente como heraldo de la mañana, entra a robar esa poca paz que encuentras en el sueño, te despierta y hace de ti algo más transparente y menos negro que una radiografía. Te vuelve la calca de lo que sólo dormido puedes explicarte.
Entró por mi ventana y por más que quise no pude atraparla. Ni con un parpadeo ni con un bostezo. No se espanta. No se aleja. Roba paz.

La luz que se filtra por la ventanas descubre.
Es como esa ola que peina la arena y deja desnudos al cielo los colores de esta.
La luz que entra por las ventanas descobija de madrugada. Enfría. Entonces... ingenuamente te cubres... como si la felpa fuese capaz de esconder tu soledad.
Y pasan horas en las que explicas cuanto ha cambiado tu vida... y la luz forma un halo como celeste, como de madrugada... un halo como de santo... de esos santos que te dan más miedo que tranquilidad... de esos santos de calcomanía y cara larga...y te preguntas porque ahora te contestas lo que antes ni siquiera cuestionabas...
Y la luz sigue entrando, embusteramente como heraldo de la mañana, entra a robar esa poca paz que encuentras en el sueño, te despierta y hace de ti algo más transparente y menos negro que una radiografía. Te vuelve la calca de lo que sólo dormido puedes explicarte.
Entró por mi ventana y por más que quise no pude atraparla. Ni con un parpadeo ni con un bostezo. No se espanta. No se aleja. Roba paz.
Monday, May 29, 2006
LLUVIA Y CIUDAD

Llegan.
Las luces llegan, se encienden. Las luces.
La gente llega, la gente enciende. Desde las velas en las mesitas de los cafés, los faros en las calles solas, los foquitos en la cabecera de la cama, las lámparas en la mesita de noche.
Se apagan.
Una noche se enciende un automóvil. La carretera es larga, ha llovido todo el día y la ciudad vive una de esas noches en que tiene un buen olor. Huele a lluvia. Huele a lluvia sobre ciudad.
El auto avanza sin destino final, sólo avanza... busca... avanza...
El olor a lluvia despide. Es la despedida más dulce que puede darle a alguien que la ha sufrido tanto. La ciudad entonces parece silenciosa, como escena final de una película las luces parecen alargarse.
Desde un auto y con las manos al volante, en el asiento de un avión, en un asiento de metro, la ciudad despide, la ciudad desprende.
Las luces se encienden, se apagan.
Monday, May 22, 2006
SILLA

Para quien no llega aún.
Para quien le espera.
Hay una silla en alguna de las calles de la una vieja colonia. Nadie se sienta en ella.
Nadie pregunta que hace ahi. Es una silla.
Nadie la usa.
Esperó por mucho tiempo, a la orilla de una ventana con sólo la luz de madrugada como amiga.
Ya no había fiesta ni música. Ya no se escuchaban las risas ni las voces que otrora revolotearan por doquier. Ya no escuchaba el batir de la alas de esa mariposa más rosa que roja que lo besaba de madrugada. Las madrugadas ya no eran para dos. Ya no eran madrugadas.
Esperó por mucho tiempo. Parece que nunca se cansó.
El tiempo se fue comiendo todo lo que un día estuvo alrededor. Se acabaron las mesas y los cuadros. Los vasos y los libros. Desaparecieron los espejos y los ruidos. Todo se mezcló con la piel hecha polvo. Sólo quedó la silla.
Hoy una silla esta ahi, esperando a ser devorada por el sol. Sólo ahi. Haciéndose polvo a cada instante. Evaporándose.
Nadie se sienta en ella. Nadie pregunta por ella.
Es sólo una silla.
Cuando la vi... tampoco me senté en ella.
*Sí desea verla, camine por la Colonia Juárez. Seguro sigue ahi.
Tuesday, May 16, 2006
CAJITA
Camina. Pinta.

Olvidaron que estaba ahi.
Pero los susurros bordados con hilos de sueño salían de esa cajita.
Cajita de sueños.
De esa cajita salían todos los dulces y todos los juegos. Alguien reía adentro y parecía que no quería salir.
Eu tomo esa cajita.
Eu camina por la ciudad llevándola en sus manos. Haciendo que los demás escuchen lo que sale de ella. Eu camina, por encima, por debajo, vuela por la ciudad. La gente no lo escucha.
No ven a Eu.
Eu sigue jugando. Camina con la cajita en sus manos. A veces, la gente piensa que Eu ya no juega, y se equivocan, el juega llevando el sonido, pues así pinta de otro color lo que encuentra a su paso. A veces Eu piensa que no tiene cara, que nadie nunca lo mira. A veces Eu pinta su propio rostro.
Eu mira. La gente no.

Olvidaron que estaba ahi.
Pero los susurros bordados con hilos de sueño salían de esa cajita.
Cajita de sueños.
De esa cajita salían todos los dulces y todos los juegos. Alguien reía adentro y parecía que no quería salir.
Eu tomo esa cajita.
Eu camina por la ciudad llevándola en sus manos. Haciendo que los demás escuchen lo que sale de ella. Eu camina, por encima, por debajo, vuela por la ciudad. La gente no lo escucha.
No ven a Eu.
Eu sigue jugando. Camina con la cajita en sus manos. A veces, la gente piensa que Eu ya no juega, y se equivocan, el juega llevando el sonido, pues así pinta de otro color lo que encuentra a su paso. A veces Eu piensa que no tiene cara, que nadie nunca lo mira. A veces Eu pinta su propio rostro.
Eu mira. La gente no.
Sunday, May 14, 2006
ASTERISMO
Un asterismo es un grupo de estrellas que se ven en una misma región del cielo, parecieran a veces formar una constelación, pero no.
A veces las personas no son estrellas. A veces las ves, piensas que están muy cerca. A veces piensas que estás muy cerca. A veces los pasaportes no significan nada. A veces los consejos fueron insultos. A veces un -te hablo luego- sí sucede, a veces no es cierto todo lo que se dice.
Las letras no alcanzan.
Y luego, un -te hablo luego- de esos que si pasan te cambia la tarde y un mensaje de texto ilumina más que una de esas estrellas. Y la distancia la acorta un aparatito celular y las palabras las suple una entrada al cine. Porque cruzar una ciudad o volar a otra, no cambia en nada las constelaciones en las que estamos. Porque sí, estamos en algunas constelaciones. Pero también a veces somos sólo asterismo.
A veces las personas no son estrellas. A veces las ves, piensas que están muy cerca. A veces piensas que estás muy cerca. A veces los pasaportes no significan nada. A veces los consejos fueron insultos. A veces un -te hablo luego- sí sucede, a veces no es cierto todo lo que se dice.
Las letras no alcanzan.
Y luego, un -te hablo luego- de esos que si pasan te cambia la tarde y un mensaje de texto ilumina más que una de esas estrellas. Y la distancia la acorta un aparatito celular y las palabras las suple una entrada al cine. Porque cruzar una ciudad o volar a otra, no cambia en nada las constelaciones en las que estamos. Porque sí, estamos en algunas constelaciones. Pero también a veces somos sólo asterismo.
Thursday, April 27, 2006
FRASCO
Nota uno la tristeza cuando se busca en la alacena un frasco. Sí, un frasco con imágenes de buenos momentos y chispitas de carcajada. Cuando se desea un pastel con sabor a home made for first time y una taza de café de olvido.
Nota uno la tristeza cuando eres el único que escucha el grito frenético de una alarma de carro en medio de la madrugada -¿la alarma proverbial acaso?- y cuando escurre lo brilloso de tus ojos aún antes de que maten a Selma la bailarina.
Y luego notas que se te va pasando, que lo que no encuentras en tu alacena tampoco lo venden por internet, pero total, buscarlo no quita nada.
Y luego notas que se te va pasando cuando te pierdes en lo que Anna Blume - sí la de Auster- le cuenta al galán.
Piensas después que las carcajadas y el olvido no se encuentran ni en frascos ni empacadas al alto vacío.
No hay soma.
Damn!!!
Nota uno la tristeza cuando eres el único que escucha el grito frenético de una alarma de carro en medio de la madrugada -¿la alarma proverbial acaso?- y cuando escurre lo brilloso de tus ojos aún antes de que maten a Selma la bailarina.
Y luego notas que se te va pasando, que lo que no encuentras en tu alacena tampoco lo venden por internet, pero total, buscarlo no quita nada.
Y luego notas que se te va pasando cuando te pierdes en lo que Anna Blume - sí la de Auster- le cuenta al galán.
Piensas después que las carcajadas y el olvido no se encuentran ni en frascos ni empacadas al alto vacío.
No hay soma.
Damn!!!
Monday, April 24, 2006
DOS LUCES
Happy birthday Chok!!!!
Y la sangre sale corriendo como dos caballos que intentan escapar...
Sólo pude ver dos luces blancas (no una lo juro, no una). Y escucho un grito y alguien que pregunta -¿estás bien?- , y luego pienso -¿de que habla?- y me doy cuenta de que no no entiendo nada.
Y luego estoy en un taxi camino a una fiesta y comienzo a recordar por lo que me cuentan que fui golpeado por un bolso de mujer* desde un carro** y que me salió sangre de la nariz y que casi me caigo y que estamos espantados y que todo sucede y nada entiendo. Y una hora se hizo un segundo y nadie vio las placas del carro y nadie vio quien fue y todos escuchamos y nadie entendió.
Y de entre todas las cosas que pudieran explicar la más real de todas es que fue una bofetada del destino. De algo que no vi como sucedió, que escuché pero creo que no entendí.
Vi sólo dos luces venir y entonces la sangre corrió, como que se escapaba, como que huía y fueron dos luces no una, y un golpe no dos, y voces y gritos...
Y mientras termino de decidir si fue karma o vandalismo, ocio, casualidad, flojera, tontería o lo que sea me acuerdo mucho de esas dos luces. Y de como el destino se detiene por un segundo y te da una bofetada.
Y como duele.
Nota: para volverlo un relato mas chic, cambiar las siguientes palabras:
*Fendi
**Jaguar
Y la sangre sale corriendo como dos caballos que intentan escapar...
Sólo pude ver dos luces blancas (no una lo juro, no una). Y escucho un grito y alguien que pregunta -¿estás bien?- , y luego pienso -¿de que habla?- y me doy cuenta de que no no entiendo nada.
Y luego estoy en un taxi camino a una fiesta y comienzo a recordar por lo que me cuentan que fui golpeado por un bolso de mujer* desde un carro** y que me salió sangre de la nariz y que casi me caigo y que estamos espantados y que todo sucede y nada entiendo. Y una hora se hizo un segundo y nadie vio las placas del carro y nadie vio quien fue y todos escuchamos y nadie entendió.
Y de entre todas las cosas que pudieran explicar la más real de todas es que fue una bofetada del destino. De algo que no vi como sucedió, que escuché pero creo que no entendí.
Vi sólo dos luces venir y entonces la sangre corrió, como que se escapaba, como que huía y fueron dos luces no una, y un golpe no dos, y voces y gritos...
Y mientras termino de decidir si fue karma o vandalismo, ocio, casualidad, flojera, tontería o lo que sea me acuerdo mucho de esas dos luces. Y de como el destino se detiene por un segundo y te da una bofetada.
Y como duele.
Nota: para volverlo un relato mas chic, cambiar las siguientes palabras:
*Fendi
**Jaguar
Wednesday, April 19, 2006
SEROTONINA
Alguien escucha que la serotonina regula el ánimo. Que la serotonina es una endorfina o una hormona.
Alguien comenta sobre el control de la serotonina. Escucho.
Sea hormona o endorfina no se hoy que es serotonina. No se a que sabe, pero si sé, que no sabe a coca light, ni a björk, ni a chocolate con nueces ni a seis temporadas de televisión en una caja conmemorativa. No la encuentro en la tienda, ni en la farmacia. Nadie vende serotonina. Nadie sabe siquiera si es legal.
Ahora tampoco la recuerdo por su participación en ningún momento de mi vida, ni por su ausencia en otro.
Por eso tengo un shock que se ha extendido por más tiempo del normal y desconecciones continuas de mi ipod, así como también derrames oculares sin razón alguna. Vista cansada y lecto-esquizofrenia. Tengo coca light, chocolates, lentes nuevos y a björk, seis temporadas de sarah jessica parker y hasta dos perritas que brincan y brincan. Tengo mucho dicen, pero no serotonina.
Tengo mucho .... dicen.
Alguien comenta sobre el control de la serotonina. Escucho.
Sea hormona o endorfina no se hoy que es serotonina. No se a que sabe, pero si sé, que no sabe a coca light, ni a björk, ni a chocolate con nueces ni a seis temporadas de televisión en una caja conmemorativa. No la encuentro en la tienda, ni en la farmacia. Nadie vende serotonina. Nadie sabe siquiera si es legal.
Ahora tampoco la recuerdo por su participación en ningún momento de mi vida, ni por su ausencia en otro.
Por eso tengo un shock que se ha extendido por más tiempo del normal y desconecciones continuas de mi ipod, así como también derrames oculares sin razón alguna. Vista cansada y lecto-esquizofrenia. Tengo coca light, chocolates, lentes nuevos y a björk, seis temporadas de sarah jessica parker y hasta dos perritas que brincan y brincan. Tengo mucho dicen, pero no serotonina.
Tengo mucho .... dicen.
Sunday, April 02, 2006
SIQUIERA
Porque Ferza y yo no somos nada. Sólo somos.
Por lo que sea, porque no somos siquiera un instante.
Las cosas se escriben, se dicen, se callan o se guardan. El miedo es una espora que se planta en el centro, que no muere ni se seca, se hace un árbol, crece, pertenece y te hace que pertenezcas.
Las cosas entonces se leen, se escuchan, se exclaman, se sacan, se dejan crecer y un día cuando ya se hicieron un árbol las sacas de raíz porque ya no se quiere, estén ahí.
El polvo de lo seco, de lo que antes fue hoja y corteza queda volando, porque nada se extingue.
Lo seco del polvo matiza la forma de lo que sigue y de lo que otra vez esta creciendo.
En el aire se huele lo que un día fue miedo, lo que se dijo y se escuchó, lo que hizo que pertenecieramos y lo que hace que hoy pertenezcamos.
Porque lo seco sigue presente, se aprende que es entonces olor...
Porque las cosas son, para nacer, para que mueran, POR LO QUE SEA, PORQUE NO SOMOS SIQUIERA UN INSTANTE...
Por lo que sea, porque no somos siquiera un instante.
Las cosas se escriben, se dicen, se callan o se guardan. El miedo es una espora que se planta en el centro, que no muere ni se seca, se hace un árbol, crece, pertenece y te hace que pertenezcas.
Las cosas entonces se leen, se escuchan, se exclaman, se sacan, se dejan crecer y un día cuando ya se hicieron un árbol las sacas de raíz porque ya no se quiere, estén ahí.
El polvo de lo seco, de lo que antes fue hoja y corteza queda volando, porque nada se extingue.
Lo seco del polvo matiza la forma de lo que sigue y de lo que otra vez esta creciendo.
En el aire se huele lo que un día fue miedo, lo que se dijo y se escuchó, lo que hizo que pertenecieramos y lo que hace que hoy pertenezcamos.
Porque lo seco sigue presente, se aprende que es entonces olor...
Porque las cosas son, para nacer, para que mueran, POR LO QUE SEA, PORQUE NO SOMOS SIQUIERA UN INSTANTE...
Thursday, March 30, 2006
EXTRAÑO
Camino por la Alameda y me doy cuenta que nunca en la vida me he detenido a jugar ajedrez con un completo extraño.
Y si... sé que suena raro, y que seguramente todos lo han hecho ya, pero yo no. Sí he tomado una cerveza con alguien que no conozco, tenido una platica por cuadras y cuadras, incluso trabajado por mucho tiempo con alguien que nunca he visto y sólo conozco por messenger.
Y es entonces cuando pienso que este mundo si que es raro, porque podemos tomar un taxi conducido por un perfecto extraño, votar por otro perfecto extraño, comer lo que cocina otro perfecto extraño, pero nunca nunca elegir al extraño perfecto para detenernos y entonces jugar ajedrez.
Pero por lo pronto se, que jugaré con alquien que no conozca la próxima vez que camine por la Alameda. Wow, que super riesgo, tal vez hasta me divierta.
O tal vez me secuestre y mate. Yeah right.
Y si... sé que suena raro, y que seguramente todos lo han hecho ya, pero yo no. Sí he tomado una cerveza con alguien que no conozco, tenido una platica por cuadras y cuadras, incluso trabajado por mucho tiempo con alguien que nunca he visto y sólo conozco por messenger.
Y es entonces cuando pienso que este mundo si que es raro, porque podemos tomar un taxi conducido por un perfecto extraño, votar por otro perfecto extraño, comer lo que cocina otro perfecto extraño, pero nunca nunca elegir al extraño perfecto para detenernos y entonces jugar ajedrez.
Pero por lo pronto se, que jugaré con alquien que no conozca la próxima vez que camine por la Alameda. Wow, que super riesgo, tal vez hasta me divierta.
O tal vez me secuestre y mate. Yeah right.
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